TRANSCIRTO DA REVISTA ORTODONCIA - DA SOCIEDADE ARGENTINA DE ORTOTDONTIA

(*)


Desarollo y crecimiento de los maxilares

La Sociedad Argentina de Ortodoncia, en sus deseos de alta superación científica, cultural y social al realizar estas sextas jornadas ortodóncicas que tienen la virtud de concentrar a todos los colegas especializados en esta insuperable ciencia de la oclusión dentaria humana: la ortodontologia, creyendo que, a pesar de estar alejado de los centros universitarios del país y apartado un tanto de los societarios, pudiera dar una opinión y a la vez trajera a su seno el último concepto sobre crecimiento y desarrollo de la cara humana con vistas al tema fundamental: la extracción en ortodoncia, me ha hecho salir de mi silencio predisponiéndome a tratar un asunto tan antiguo como la ciencia y tan nuevo como las exigencias de la moderna ortodoncia.
 El problema crescimiento y desarrollo de la cara está aún en pleno estudio, pero tengo la certeza que aquí, nosotros, estamos en lo más exacto, útil y práctico para la ciencia y aprovechamento de nuestra especialidad.
 El problema extracción en ortodoncia, sin duda exige, obliga a ser conscientes de lo que se debe hacer y proceder con cautela, con sana razón y con íntimas convicciones.
 Hay que respectar a la naturaleza y no querer sobrepassarla.
 Cuando las cosas marchan bien todos nos orgullecemos del ideal, grandeza y poderío de la naturaleza y a cada paso pretendemos enmendarla ignorando el futuro porque muchas vidas no alcanzan a sobreponerse  al dominio de la muerte que impide que podamos ver lo que hemos hecho, ni percatarnos del bien o del mal que otros soportan por culpa nuestra.
 Si en alguna especialidad debe exigirse prudencia y moderación, es en ortodoncia.
 El estudio del crecimiento y desarrollo de la cara humana exige perfecta dedución al considerarse la edad de la persona estableciendo la exacta posición de los dientes en cada ciclo del desarrollo desde el nascimiento, a 0 día, (Fig. 1), a los 3 años, luego a los 6, a los 12, 18, 24 y 30 años y sus idades intermedias 9, 15 y 21 años, relacionándolas en forma tridimensional: largo, ancho y alto, teniendo por guías los planos faciales esenciales: sagital o de Korbitz, horizontal o de Franckfort, y frontal, en nuestro caso, el ormafrón (1).
 
 







Figura 1

 El ortodontólogo no pude apartarse de las leyes que rigen el crecimiento de la cara humana para precisar su diagnóstico a fin de realizar un tratamiento correcto y cierto.
 Cuando Brady fijó una línea biauricular, (Fig 2), como eje del crecimiento y desarrollo de la cabeza humana facilitó estudios posteriores que dieron al punto hipofisario, punto hipofisario, punto céntrico de la silla como centro eje del crecimiento.
 Desde el punto, en la silla turca, una recta hacia el mentón marca la ruta del crecimiento de la cara humana y es guía de su desarrollo, pero, la naturaleza no ofrece aspectos tan simples para la solución de un problema tan complejo como lo es el desarrollo de la cara humana.
 Hay que pensar que estamos en la era del microscopio electrónico que ha permitido al talentoso Doctor Forsbufvud mostrar los ultracapilares como sistema terminal y funcional del aparato circulatorio, y que mucho tendremos que revisar para actualizar los conocimientos que aún guían nuestros estudios.
 Después de estudiar, seriamente, las sabias enseñanzas de Hunter, Keith y Campion, Brash, Krogman, Lilah Clinch, Sillman, Lucien de Coster, Beltrami, Broadbent, Brodie y Bolton, etc., hemos llegado a la conclusión de que no es posible apartarse de los principios esenciales de crecimiento enunciados por diversos trabajadores de mérito científico.


Figura 2

  Serres estebleció como ley que toda eminencia se desarrolla por un punto de osificación.
 Duchange sostiene que todo punto de osificación es un punto de resistencia deduciendo que toda zona interosificante es una zona de debilidad.
 Baker, con sabiduría expresa: cada diente en formación es un centro de crecimiento. Afirma que “esos centros de aceleración del crecimiento considerados colectivamente se desempeñan como un reserva del crecimiento potencial desde donde se envía al hueso como a cada una de las cavidades dentarias desarrollatorias recorriendo desde la cripta, dentro de las estructuras de la cara hasta su lugar final: el arco dental”.
 Después de haber hecho un estudio de la correlación de todos los puntos de osificación de todos los huesos de la cara y del cráneo conforme al período del crecimiento normal de ellos, hemos llegado a la conclusión firme de que, cada punto de osificación es un eje de crecimiento y que hay, efectivamente, un centro virtual de crecimiento porque los diversos e invariables puntos de osificación, como ejes de crecimientos son centros de irradiación de tal crecimiento y los espacios entre dichos puntos de osificació son las zonas de desarrollo.


Figura 3

 El progresivo desarrollo de los espacios interosificantes motiva el alejamiento también progresivo de los puntos de osificación de cada hueso y de allí la evolución de las formas, la configuración de las personas en las diversas atapas de la vida y de hechola diferenciación humana.
 El crecimiento, decia el Doctor Fernando Schweizer importa aumento progresivo de tamaño; desarrollo importa acrecentamiento en la complejidad de la estructura, es decir, agrandamiento y diferenciación.
 Pollock H. C. Expresa que el crecimiento es una característica de la niñez, y que su velocidad fuerza y ritmo están relacionadas con la salud general.


Figura 4

 Con todo lo enunciado, concentrando nuestra atención al proceso real del crecimiento y desarrollo de la cara humana, respetando, sin duda alguna las sabias enseñanzas de los investigadores enunciados y asentado en ellas con severa convicción llegamos a la conclusión de que el plano ormafron, es en el momento presente, el más preciso para el determinismo de la normalidad de la oclusión dentaria humana, que la triangulación de la cara y la correlación de los planos faciales conducen a precisar que la línea glabelar mentoniana, siendo igual a la bicondílea externa indican la normalidad en sentido frontal, y que una y otra, a la vez en norma craneal dibujan la normal de las curvas dentaria de la cara humana y en norma lateral se registra la oclusión dentaria y se proyecta la curva Balkwill-Spee como segmento de la esfera de George Villain.
 Es lamentable que las publicaciones argentinas, españolas y francesas no tengan la difusión necesaria para que se conozcan bien muchos trabajos publicados hace más de treinta años en los idiomas citados.
 L’Odontologie, de Paris, en 1923, publicó un trabajo destinado al Congreso de Montpellier de 1922, titulado “Algunas determinaciones ortodontométricas", y posteriormente otros sobre el plano ormafron ya conocido y defendido en toda América.


Figura 5

 Hoy, en 1952, tenemos la satisfacción dolorosa de comprobar lo poco que se estudia de verdad y se olvida, hasta lo que, treinta y tantos años antes se consideraba una locura y en este moemento es base fundamental de realizaciones prácticas, útiles y que serán luego indispensables.
 Desconcierta saber que en las sesiones del XXIII Congreso anual, reunido en Roma, en mayo de 1950, por la Sociedad Francesa de Ortopedia dento facial, los Doctores P. L. Rousseau (D’Angers) y R. G. Gudin (de Loches), presentan como novedad la idea del plano órbito malar aplicado al diagnóstico de las mesio posiciones del maxilar superior.


Figura 6

 La comprobación de que Brodie abandonó el aprovechamiento del punto Bolton por sus dificultades de efectiva determinación porque ignora su solución dada por el doctor Ramón Torres, así como le ocurre a Arne Björk con el basión nos ha favorecido mucho para afirmar que el Poriógrafo es insuperable para señalar el punto Porio (Fig. 3), a fin de fijar con exactitud el Plano de Frankfort y asegurar la perpendicularidad del plano Porio, paralelo al plano Ormafrón y la linea glabelar mentoniana, todos perpendiculares al plano sagital de Korbitz.
 El plano sagital de Korbitz es un plano neutro. No sufre movimiento alguno. Divide la cara en dos partes: derecha y izquierda. Sobre él se fijan los puntos antropométricos impares: triquio, glabelar, nasion, espinal, prostio, estomio, dentario de Bonwill, infradental, dentomentonismo, mentoniano, pentaoseo, estafilio, esfeno basilar, basion, opistio, inio, lambda, bregma.


Figura 7

 Dos planos le son paralelos, uno a la derecha y otro a la izquierda. Son los planos ormafrón y condíleo de Bonwill.
 En norma lateral el plano sagital, dibuja el perfil de la cara humana, y la proyeccíon de la articulación interdentaria (oclusión), la curva de Balk-Will-Spee, sección de la esfera de Villain-Monson.
 Admite el corte perpendicular horizontal, del plano de Frankfort, del plano dentooclusal y del plano mentoniano.
 A la vez admite el corte perpendicular, vertical, del plano Porio, plano Ormafrón y del plano glabelar.
 Tomando como guía de crecimiento el plano Ormafrón paralelo al plano guía Porio se comprueba el crecimiento en sentido frontal-largo por distanciamento progresivo de ambos planos, proporcionalmente al que ocurre entre plano ormafrón y el plano Glabelar, espacio fundamental para el diagnóstico de la maloclusión y donde se ubican los planos de Dreyfus, Izard, Simon.
 Estos espacios de crecimientos o zonas de desarrollo, entre los planos paralelos vértico frontales se verifican en norma lateral, con curiosa exactitud con el compás de oro.


Figura 8

 El plano ormafrón fija también con rigurosa exactitud la relación clave mesial con los segundos molares temporarios en el niño a los tres años, figura 4, luego constata, a los seis años, figura 5 la relación mesial de los primeros molares permanentes; a los doce años para por la relación mesiodistal del paracono y protocónido y a los diez y ocho años se cumple el ideal de Angle, o línea Valderrama, el plano ormafrón pasa por el medio de los paraconos y los surcos prohipocónidos.
 El progresivo crecimiento facial entre el plano Ormafrón y el glabelar mentoniano muestra el avance del mentón hasta alcanzar el plano glabelar y el punto dentario de Bonwill también alcanza dicho plano glabelar mentoniano, figura 4, 6 y 7.
 El plano horizontal de Frankfort tiene la virtud del plano sagital por lo que significa al crecimiento hacia arriba con predominio craneano y hacia abajo con predominio facial, pues las distancias correlativas con los planos dentooclusal y mentoniano sirven para el diagnóstico vertical de la maloclusión.
 Sobre el plano dentooclusal en norma craneal se dibujan las curvas dentarias a los efectos de la predeterminación, verificándose a la vez que el ancho de las arcadas miden invariablemente la mitad de la distancia bicondílea externa o bizigomática de Izard, medida esta que debe respetarse siempre para el logro de soluciones ciertas en los tratamientos ortodóncicos y que se comprueba hasta la evidencia con los índices de Pont, de Gilpatrich y el adoptado por nosotros desde la cátedra de la ortodoncia.
 Aún dando por probado que las leyes de crecimiento dadas por Keith y Campion, Krogman, Broadbent son incuestionablemente aceptables los ortoddontólogos necesitan elementos prácticos para dilucidar su problemas diarios.
 Los planos faciales estudiados que originan ángulos rectos diedros y triedos, según la zona en estudio se complementan con una diversidad de planos oblícuos que hacen didfícil una seria elección.
 Tenemos el plano de Martín; (nasión-inion); el de Montagú (nasión-porio); de Schwlbe (Glabelar-inion); anónimo (Glabelar opistion); de Björk, (Nasion-basion); de Bolton (Nasion-condíleo occipital); de His (espino nasal-opistión); Beltrami (nasión-opistión); de Camper (espino auricular); que sirven para demonstrar lo complejo del problema en consideración, visto bajo los aspectos antropológicos, embriológicos, anatómicos y ortodontológicos (figura 8).
 Hemos omitido deliberadamente el valer positivo de la triangulación y cuadriculación facial que ha servido para probar la diferenciación entre las clasificaciones ortodóncicas  y las antropológicas, asuntos que hemos divulgado desde 1916 después de haber afianzado las premisas con la colaboración del sabio Carlos Ameghino, sucesor de su hermano Florentino Ameghino y el gran paleontólogo argentino Doctor Lucas Kraglievich quienes aceptando nuestros procedimientos de medidas odontométricas cotejados con el “hombre pampeano de Ameghino” nos deparó la mala fortuna de la desaparición de ambas eminencias científicas argentinas.
 Creemos que debemos preservar en estas tareas, aunque los años pesan y las ingratitudes abruman, pero por sobre todo está el glorioso porvenir de la ortodontología, el arte ciencia de mayor prestigio en la odontología universal.



 (*)  Profesor Titular de Ortodontia de la Faculdad de Ciencias Médicas de Buenos Aires
       Relator designado por la  S. A. de O.


(1) Ver “Concepto sobre crecimiento y desarrollo de la cara humana”. “Ortodoncia”, Nº25, abril de 1943.