| Ricardo O. Cordini; Guilhermo Alisio; Eduardo Alisio |
INTRODUCCION
Si bien la diabetes mellitus no origina ninguna enfermedad
bucal específica, está demostrado que muchas de ellas se
ve com mayor prevalencia y agresividad en el diabético descompensado
debiendo su presencia alertar al clínico y el odontólogo
de la posibilidad de una diabetes no controlada.
Por outra parte, algunas de estas patogías
orales pueden dificultar el control metabólico del paciente diabético
e incluso conducir a la cetoacidosis en diabéticos e insulino dependientes45.
Hemos clasificado a las alteraciones buscales que
pueden observarse en diabéticos com mayor frecuencia en:
I - Procesos patológicos de orden general
que pueden tener localización bucal.
* Miniliasis o Candidiasis
* Líquenes
* Granuloma piógeno (granulona telangiectásico
botriomicoma)
* Xantomas cruptivos
* Xantosis (carotenosis)
* Hemoflictenosis recidivante
II – Procesos patológicos bucales
* Labios · queilitis
· forúnculos y
ántrax
| II – Procesos patológicos bucales
* Labios · queilitis · forúnculos y ántrax * Lengua · glosodinia
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![]() localizado en la mucosa de labio |
| * Dientes · caries
* Estructuras de soporte
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![]() (forma reticular) |
Candidiasis o moniliasis: La cándida productora
de la candidiasis, es saprófita de la cavidad bucal: según
estadísticas, los cultivos alcanzan resultados variables que pueden
llegar al 52,4%. Es saprófita también en el intestino y en
la vagina. No existe predominio de sexo ni de edad, apareciendo en función
de la situación general de las defensas y de una posible afección
sistémica. Clínicamente se caracteriza por una leve sensación
de quemazón en la mucosa bucal, ésta se encuentra enrojecida
y en alguns casos existen formaciones blanquecinas pequeñas.
La candidiasis es uno de los procesos actualmente
más frecuentes de la mucosa bucal (encontrándose en mayor
porcentaje en pacientes diabéticos).
Puede manifestarse de diferentes formas, una de
ellas “el muguet” de fácil reconicimiento, se trata de una lesión
blanca, parecida a una necrobiosis, que se desprende con facilidad delepitelio,
que la diferencia de otras lesiones blancas como la leucoplasia, líquen,
etc.
Existen además formas subagudas o crónicas
que plantean diversos diagnósticos diferenciales, especialmente
con la leucoplasia. El muguet se presenta en forma aguda se describe como
corpos de leche coagulada que asientan sobre la mucosa, si pasamos con
suavidad una gasa, estas formaciones blanquecinas se pueden limpiar dejando
al descubierto una mucosa total o parcialmente rojiza, de gran valos diagnóstico.
Otra forma aguda de candidiasis es la lengua antibiótica
dolorosa en la cual se observa una despapilación lingual.
Dentro de la forma subaguda o crónica vemos
la candidiasis retrocomisural que se apresenta como una seudo membrana
que se desprende parcial o totalmente al frotarla; cuando no se desprende,
son moteados y presentam eritemas, habrá que diferenciarla de la
leucoplasia moteada y del epiteloma in situ, como así también
se debe hacer diagnóstico diferencial con placas mucosas de la sífilis
secundaria y del líquen plano rojo retrocomisural.
En las formasverrugosas y vegetantes de moniliasis,
deben ser diferenciadas de la leucoplasia verrugosa y la papilomatosis
florida. Debemos tener en cuenta que el diagnóstico definitivo,
siempre lo dará la anatomía patológica y el examen
micológico.
Candidiasis lingual: Se debe diferenciar de la
glositis romboidal media; ésta presenta bordes regulares, no así
la primera. En caso de despapilaciones habrá que descartar anemias
o hipovitaminosis.
Cuando la moniliasis se presenta en la lengua como
pequeñas zonas despapiladas, se debe investigar sífilis secundaria
del tipo de las llamadas en placas “com aspecto de pradera segada” de Cornil.
Candidiasis palatina: Las lesiones de tipo vegetante,
papilomatosas, deben diferenciarse de las vegetaciones de las blastomicosis
sudamericana o de la histoplasmosis y de la sífilis secundaria tardía
vegetante o papulosa.
Candidiasis labial: El diagnóstico diferencial
debe hacerse com otras causas de quelitis abrasiva y con la leucoplasia
erosiva, la forma granulomatosa es muy difícil diagnosticar y se
supone que son factores predisponentes como los traumatismos repetidos
del labio.
La terapéutica debe estar dirijida a mejorar
el estado general del paciente; el tratamiento local que se debe realizar
es la utilización de sustancias alcalinas ( bicarbonato), las cuales
contrbuyen a arrastar las formaciones micóticas, seguidamente se
topica com solución de violeta de genciana al 2% en solución
alcohólica o acuosa. Si es necesario se puede administrar antifúngicos
por vía local o general como la nistatina y el ketoconozol.
Líquen:
El diagnóstico clínico de los líquenes
típicos no ofrece mayores dificuldades, son manchas blanquecinas
en red que asientan en la mayoría de los casos en el tercio posterior
de la mucosa yugal, hecho patognomónico.
El diagnóstico diferencial debe hacerse
con la leucoplasia, que se presenta en forma de manchas homogéneas
(no en red) y su localización es más cercana a la comisura
labial, no provocando dolor ni ardor.
En ocasiones, para realizar un diagnóstico
definitivo com otras afecciones debemos recurrir al estudio histopatológico
que nos confirmará el diagnóstico clínico.
La moniliasis que asientan detrás de las
comisuras plantean el diagnóstico diferencial; en este caso parte
de la lesión desaparece al frotarla suavemente con una gasa.
El lupus eritematoso por lo general se localiza
no sólo en la semimucosa del labio sino que sus escamas alcanzan
la piel vecina.
La quelitis exfoliada no tiene el color del líquen.
Líquenes atípicos: estos líquenes
los vemos com mayor frecuencia que a los típicos en pacientes diabéticos.
La dificuldad para el diagnóstico la tenemos com la variedad ampollar
y erosiva.
El pénfigo ofrece otras características
clínicas (en la piel, en el estado general, etc.). La histología
es totalmente diferente.
La diferencia com el eritema polimorfo, clínicamente
es agudo y los labios se cargan de crostas hemáticas, lesiones cutáneas
acompañan a veces el cuadro.
En el líquen pigmentado pueden apreciarse
el aspecto en red y el color azul pizarra que lo diferencian de otras pigmentaciones
como enfermedad de Addison, antipalúdicos, etc.
La quelitis abrasiva se presta a confusión
com formas erosivas del líquen, incluso hasta el diagnóstico
histopatológico se hace difícil.
La gingivosis descamativa puede ser debida a un
líquen erosivo.
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| Figura 3. Fotografia de leucoplasia
de la mucosa alveolar. |
Figura 4. Fotografia
de leucoplasia en el reborde gingival
y mucosa palatina en un paciente desdentado total. |
Diabetes y líquen:
La frecuencia de líquenes en pacientes diabéticos
según el Dr. Júlio Díaz sobre 76 casos estudiados
comprobó que 26 eran diabéticos, de los cuales 17 correspondían
a la variedad atípica y 9 a líquenes típicos. Outro
hecho a destacar es que de los 26 casos de líquenes asociados con
diabetes, 22 estaban localizados exclusivamente en la boca.
En una revisión sobre 237 líquenes
bucales, se estudiaron en 160 el metabolismo de los hidratos de carbono.
Se halló un 29% de diabéticos, 31 pacientes presentaban formas
atípicas y 16 típicas.
Queremos señalar la frecuencia com que hemos
hallado hipertensión arterial en estos casos de asociasión
de líquen bucal y diabetes.
Estos hallazgos publicados en los años 1965
y 1966 han sido confirmados en otros países (Francia, Italia, E,E.U.U.).
Si hay una alteración de orden psíquico
habrá que tratarla com medicación sedante o psicoterapia,
buscar la diabetes y la hipertensión.
Se utilizan corticoides en forma intralesional
y general. Lacalmente se prescribe Triamcinolona al 0,5% cada 4 a 6 Horas
según la actividad de la lésion. Dosis alta de vitamina A
(500.000 U.I.) diarias por vía bucal, durante un mês y medio.
En caso de recidiva se utiliza la vitamina B 12.
El prognóstico del líquen bucal es
benigno en general, salvo en las formas muy estendidas y atípicas,
en especial erosivas por su posible transformación epiteliomatosa
y su resistencia al tratamiento. Estas formas atípicas son crónicas.
En cambio, la forma típica pueden curar espontáneamente en
el 25% de los casos.
Granuloma piógeno
Es frecuente en la piel, com preferencia en las
extremidades de los dedos.
En la boca son relativamente frecuentes, pueden
asentar en la lengua o en el labio. El epulis, muy común es un granuloma
piógeno de la encía. Por lo general es una tumoración
que sangra com facilidad y se implanta a la encía por medio de su
base en forma de pedículo.
Xantoma eruptivo
No es común, se manifesta en diabéticos como xantomas pequeños y múltiples com la característica que presentan prurito y eritema perilesional.
Xantosis
Es debido al aumento de carótenos en la piel o mucosas que se revela de color anaranjado o amarillento. La patogenia en el diabético estaría dada en la alteración de la formación de la vitamina A y el aumento, por conseguiente, de los carotenos.
Hemoflictenosis recidivante bucal o estomatopatía diabética
Las ampollas hemorrágicas se pueden observar en casi todas las enfermedades ampollares, el penfigoide benigno de mucosa, el pénfigo y el eritema poliforme.
II. DENTRO DE LOS PROCESOS PATOLOGICOS DE ORDEN LOCAL, DESCRIBIREMOS LOS SIGUIENTES:
Labios
Queilitis: Se vem com frecuecia, la forma comisural
o perleche es la más común, com menor frecuencia encontramos
las formas abrasivas exfoliativas y las fisuradas en pacientes desconpensados.
Forunculosis y antráx: Se trata de una manifestación
piógena, muy frecuente en diabéticos, especialmente adultos
obesos. La localización bucal es exclusivamente en los labios, donde
se encuentran los folículos pilosebáceos, que al necrose
originan forúnculos y antráx.
Lengua
Glosodinia: Es denominada síndrome doloroso
de la lengua, lengua dolorosa, glosopirosis, etc. Es una de las afecciones
más frecuentes de los consultorios, ataca preferentemente a mujeres
mayores de 60 años, en general desdentadas y con problemas psíquicos,
su etiología es desconocida.
Lengua suburral: El dorso de la lengua se presenta
revestido por una capa de color blanco, amarillo o pardo, que se acompaña
con sabor amargo o halitosis.
Esta patología corresponde a diversos motivos,
sequedad bucal, alimentación por sonda, deshidratación, uremia,
fiebre prolongada, obstrucción intestinal, etc.
Lengua escrotal: La lengua presenta un aspecto
cerebriforme o escrotal, constituido por surcos y elevaciones en su dorso.
Esta duele cuando los surcos se transforman en
fisuras, grietas, se inflama o infectan. Si bien la lengua escrotal es
malformativa, va adquiriendo su conformación definitiva con la edad.
El tratamiento se efectúa únicamente
si existem grietas o fisuras. Se aplican corticoides con antibióticos
en forma de vehículos adhesivos, también es útil el
violeta de genciana al 1% y los buches con agua oxigenada. No debe olvidarse
investigar el factor terreno.
Lengua depapilada: Las glositis depapiladas difusas
pueden ser agudas o crónicas, en general están caracterizadas
por cambios graduales de las papilas, comenzando con hipotrofia y finalizando
con su desaparición.
Las causas que la producen son múltiples,
diabetes, cardíacos, estreñidos crónicos, neurópatas,
dispépticos, reumáticos, gotosos, litiásicos y la
vejez.
El tratamiento, frente a cuadros tan variados,
debe ser la investigación del agente causal.
Dientes
Antes de introducirnos en la patología dentaria
consideremos necesario describir algunos conceptos básicos sobre
las estructuras del diente.
En las piezas dentarias se pueden distinguir dos
porciones denominadas corona y raíz, diferenciadas una de outra
por un entrechamiento o cuello dentario. La raíz puede presentarse
en cantidad de una a tres según el diente sea unirradicular o multirradicular.
Lo que vemos del diente es la corona, las raíces
no se ven ya que se encuentran empotradas en los maxilares.
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Figura 5. Esquema de las estructuras
normales del diente |
Caries: El concepto actual de caries lo define como
una enfermedad infecciosa que abarca a los tejidos duros de la boca (diente).
Su origen es multifactorial, ya que deben concurrir
diferentes factores para su presentación y evolución. Estos
son:
a) Huésped propenso.
b) Dieta rica en sacarosa y otros carbohidratos.
c) Placa bacteriana con microflora específica.
d) Tiempo necesario para que estos microorganismos actúen
produciendo las caries.
Al principio la lesión es considerada una úlcera
que se inicia externamente desmineralizando el esmalte dentario, luego
el proceso avanza en profundidad y amplitud abarcando la dentina e incluso
llegando a afectar la pulpa dentaria.
La lesión inicial se denomina “mancha blanca”debido
a que clínicamente se manifesta como tal. Posteriormente la caries
se apresenta como una cavidad de color negro o marrón oscuro, con
detritus y tejido necrótico en su interior.
La velocidad de avance del proceso carioso depende:
a) De la edad del paciente, a menor edad mayor velocidad.
b) De la resistencia del esmalte dentario, dado por la
mayor concentración de fluorapatita en el mismo.
c) De la dieta, que aporta mayor o menor cantidad de
nutrientes para el desarrollo de los microorganismos de la placabacteriana.
Si bien algunos investigadores han encontrado una mayor
frecuencia de caries en ratas diabéticas, la mayoría de los
estudios clínicos no han podido demostrar un incremento en la prevalencia
de caries en pacientes diabéticos tratados. Wegener, en un estudio
de 700 niños diabéticos, observó un mayor número
de caries entre niños con reciente diagnóstico de diabetes,
mientras que su frecuencia se reducía notoriamente en aquellos niños
que cumplían su plan alimentario y se aplicaban insulina. Inclusive
algunos investigadores como Mattson y col., han demonstrado una menor prevalencia
de caries en niños diabéticos comparados con niños
sanos de igual edad. Uno de los hechos que puede explicar estos hallazgos
es el tipo de alimentácion del diabético, particularmente
pobre en sacarosa.
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Figura 6. Esquema de caries dental avanzada. |
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Figura 7. Fotografia de molar inferior que presenta una mancha
blanda cercana de la encia y una lesión o úlcera carisa en el 1/3 medio de la cara vestibular. |
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Figura 8. Esquema de las estructuras del
periodonto (tomada del atlas de periodoncia de Klaus H.) |
Encía o gingiva: Es la parte de la mucosa oral
situada en las vencidades inmediatas del diente. Integra junto con
la mucosa que cubre el paladar duro la llamada mucosa masticatoria.
Pueden distinguirse dos porciones: a) la encía
libre y b) la encía adherida.
a) La encía libre o marginal: Es la parte de la
encía situada alrededor del cuello dentario, tiene normalmente alrededor
de 1mm de altura, es de superficie lisa y brillante y se continúa
con la encía adherida.
b) La encía adherida o insertada es la mayor parte
de la mucosa masticatoria ya que tapiza al hueso del maxilar inferior y
superior y se extiende hasta el surco mucogingival que la separa de la
mucosa de labios y carrillos.
Es de color rosa coral dependiendo de intensidad de la
pigmentación racial.
Su superficie puede tener el aspecto de cáscara
de naranja, producto de la inserción de fibras colágena que
la unen al cemento radicular y el hueso alveolar. Su consistencia es firme.
Su epitelio es pavimentoso estratificado queratinizado.
Unión dento gingival: La encía en sentido
coronario, termina en forma redondeada o roma, replegándose de manera
tal, que permite la formación de un surco denominado “surco gingival”.
Este surco tiene una pared interna dada por el diente y una parede externa
formada por el epitelio de la encía repeglada, que en esta zona
es no queratinizado. A partir del fondo de este surco gingival se realiza
la unión dento gingival propiamente dicha llamada adherencia epitelial,
unión epitelial o epitelio de unión.
Esta unión que se realiza por medio de hemidesmosomas,
contituye una banda de cierre alrededor de cada diente que sirve de aislante
entre el medio bucal y el resto del organismo. Sin embargo, se há
demostrado que esta adherencia presenta permeabilidad al fluido gingival
proveniente del tejido conectivo del periodonto. Este fluido gingival cumple
la función de: a) arrastre de elementos que hubiera en el surco
gingival (celulas descamadas, bacterias, etc.) y b) aporte de células
fagocitarias (leucocitos, polimorfonucleares y mononucleares), anticuerpos
específicos (Ig A, Ig G, Ig M) y complemento (C3, C5, C4).
Esta permeabilidad del epitelio de unión permite
también durante los procesos inflamatorios de la encía el
paso de bacterias y/o sus productos metabólicos (toxinas, antígenos,
etc.) hacia el conectivo del periodonto. La tasa de renovación del
epitelio de unión es de alrededor de 7 días, lo que permite
una rápida reparación de células epiteliales degeneradas
o infectadas.
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Figura 9. Fotografia de encia normal |
Hueso alveolar: Es la parte de los huesos maxilar superior
y mandíbula que forman los alvéolos dentarios. Sigue sin
solución de continuidad con el resto de la estructura ósea.
En el hueso alveolar y zonas vecinas se distinguen:
a) la cortical alveolar, zona de hueso compacto que forma
el alvéolo propriamente dicho.
b) el esponjo perialveolar.
c) la cortical externa de los maxilares.
Cemento radicular: es el tejido calcificado especializadoque
recubre las superficies radiculares del diente dando inserción a
las fibras del ligamento periodontal.
Ligamento periodontal: Es el sistema de unión
del diente al organismo. Esta unión de hace fundamentalmente a através
de fibras colágenas que en forma de haces y en un trayecto ondulante
se dirigen desde el diente , al hueso alveolar y a la encía adherida
circundante.
Estos haces de fibras reciben distintas denominaciones
de acuerdo a su ubicación, trayecto y elementos que unem, que no
describiremos aquí. Lo que sí consideramos importante enunciar
, es que por ser fibras colágenas no son elásticas, pueden
elongarse merced a sus ondulaciones, pero no pueden estirarse, esta propriedad
es suficiente para amortiguar y soportar las fuerzas ejercidas durante
la mastigación. Sin embargo, en presencia de una parafunción
(trauma, apretamiento, frotamiento dentario) estas fibras pueden romperse
debido al esfuerzo a que son sometidas. En estos casos e fundamental tener
presente que la lentitud de las fibras en regenerarse en relación
a la demanda funcional extrema, producto de la parafunción, hará
que el diente pierda soporte dentario si no se devuelve oportunamente,
con medios terapéuticos apropriados, las condiciones normales de
funcionalidad que permitan la regeneración de las fibras peiodontales.
Tejido conectivo: El tejido predominante en la encía
y el ligamento periodontal es el “tejido conectivo”compuesto principalmente
por: a) fibras colágenas, b) células (fibroblastos, mastocitos,
macrófagos, granulocitos neutrófilos, linfocitos y plasmocitos),
c) matriz, d) vasos y e) nervios.
La irrigación sangu;inea de los tejidos
periodontales está dada por la arteria dentaria rama de la arteria
maxilar superior o inferior. La encía recibe su aporte sanguíneo
de los vasos supraperiósticos.
La inervación del periodonto está
dada por el nervio trigémino y sus ramas terminales. El periodonto
tiene abundantes receptores del dolor, el tacto y la presión. El
ligamento periodontal posee también propioceptores que dan información
concerniente a movimientos y posiciones (sensibilidad profunda) gracias
a ellos es posible detectar partículas muy pequeñas entre
los dientes (10 a 20 micras).
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| Figura 10 e 11. Radiografia de la anatomia del diente y sus
tejidos de sostén: 1, esmalte;
2, dentina; 3, cámara pulpar; 4, conducto radicular; 5, corical alveolar; 6, espacio de la membrana periodontal; 7, hueso cortical de la cresta del reborde alveolar. |
Etiología de la enfermedad periodontal: Está universalmente aceptado que la causa etiológica de toda enfermedad periodontal es la placa bacteriana, por la cual la describiremos a continuación.
Placa bacteriana: A partir de un diente limpio,
se acumula en un tiempo de minutos a horas, una capa de mucopolisacáridos
sobre su superficie que sirve de sustrato a los diferentes gérmenes
de la microflora bucal, para colonizar y constituir la placa bacteriana.
Al comienzo se puede distinguir un predominio de colonias formadas por
cocos y por bacilos aerobios gram positivos y escasos cocos y bacilos anaerobios
gram negativos componentes de la flora habitual. Si esta placa no es removida
por el cepillado dental, entre el 2do y el 4to día, hay una proliferación
de bacterias fusiformes y filamentos y entre el 4to e el 9no día
se agregan espirilos y espiroquetas formándose una flora compleja.
A medida que la placa va madurando se establece
un franco predominio de cocos y bacilos anaerobios gram negativos y algunos
gram positivos, pudiendo encontrarse además, en una placa madura,
levaduras, micoplasmas y protozoarios.
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Tártaro o sarro: Con el transcurrir del tiempo
la placa se calcifica por la presencia de sales de calcio y magnesio constituyendo
el tártaro dental.
Puede adquirir diversas coloraciones de acuerdo
a los pigmentos alimentarios o hábitos del paciente (té,
mate, café, tabaco).
La importancia del sarro radica en que sirve de
base para la adherencia de placa bacteriana con las consecuencias que esta
implica.
Patogenia y evolución de la enfermedad periodontal:
A partir de la persistencia de la placa bacteriana en las piezas dentarias
de origina una respuesta inflamatoria del tejido gingival circundante,
determinando la aparición de gingivitis.
En esta etapa las encías se presentan tumefactas,
cambian su coloración hacia el rojo o púrpura, aumenta el
exudado gingival y la permeabilidad de la adherencia epetelial; el epitelio
de unión comienza a migrar en sentido apical y el surco gingival
se profundiza generando las denominadas bolsas periodontales. Al mismo
tiempo se ulcera el epitelio de estas bolsas provocando “hemorragias” y/o
dolor en las encías. Este signo clínico es de vital importancia
en el diagnóstico temprano de la gingivitis y su detección
determina la necesidad de tratamiento odontológico.
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Figura 13. Fotografia que muestra gingivitis
en el maxilar inferior. |
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| Figura 14. Esquema que muestra la pérdida de
inserción a nível de encia (bolsa periodontal), destrucción de ligamento periodontal y périda ósea. |
Figura 15. Imagen radiográfica de la pérdida ósea. |
Gingivitis ulceronecrotizante o, gun: Es una inflamación gingival inflamatoria destructiva producida por una particular flora microbiana fuso espiroquetal, con signos y síntomas clínicos característicos. Las encías presentan úlceras necróticas en las papilas interproximales, cubiertas por residuos blancoamarillentos o grisáceos, duelen al tacto, sangran con mucha facilidad y presentan un olor fétido característico.
Periodontitis juvenil y periodontitis rápidamente progresiva del adulto: Existen periodontitis con mayor agresividad como son la periodontitis juvenil avanzada (hasta lo 15 años de edad) y la periodontitis rápidamente progresiva del adulto (a partir de los 15 años de edad) que se caracterizan por una rápida y severa pérdida ósea. En estes casos puede hablarse de cierta especificidad de placa bacteriana ya que es posible demostrar la presencia de algunos gérmenes asociados directamente a estas formas clínicas de periodontitis. Dentro de estos gérmenes pueden mencionarse: bacilos aerobios (anaerobios facultativos) gram negativos como actinobacillus (Actinomycetencomitans) y capnocytophagos y anaerobios gram negativos como Vaillonella y Bacteroides.
Enfermedad periodontal y diabetes:
Existen contradiciones entre diferentes autores
acerca de la relación de diabetes mellitus con enfermedad periodontal.
Algunos no han podido determinar, con significancia estadística,
una relación directa entre ambas patologías, tal es el caso
de Badanes y col. (1933), Boenhein y col. (1943), Benveniste y col. (1967),
Hove y col. (1970), Bay y col. (1974) y más recientemente Barnett
y col. (1984). Sin embargo, son cada vez más numerosos los autores
que demuestran una mayor prevalencia y agresividad de la enfermedad periodontal
en diabéticos. Entre ellos podemos mencionar a Sheppard y col. (1936),
Ray y col. (1950), Belting y col. (1964), Glavind y col. (1968), Cohen
y col. (1970), Bernick y col. (1975), Sznadjer y col. (1979), Cianciola
y col. (1982), Genco y col. (1985), Albretch y col. (1988), Nelson y col.
(1990).
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Figura 16. Fotografia de caso clínico con peridontitis. |
![]() |
Figura 17. Fotografia de paciente portador de
g.u.n.
generalizada |
Efectos de la enfermedad periodontal sobre la diabetes:
Los diabéticos juveniles con enfermedad periodontal avanzada presentan
dificuldad en su control metabólico y tienen mayores requerimientos
insuínicos. Las bolsas periodontales, comportándose como
focos sépticos, pueden producir elevación de la glucemia,
movilización de ácidos grasos y conducir la acidosis.
Rosenthal y col. (1988) encuentran mayor porcentaje
de cetoacidosis, retinopatía y nefropatía entre diabéticos
con periodontitis que sin periodontitis.
En diabéticos no insulinodenpendientes se
observa con frecuencia que la enfermedad periodontal malogra el control
metabólico deseado, no debiendo olvidarnos que la edad de estos
pacientes hace que más de 80% de ellos tengan algún grado
de enfermedad periodontal.
Por otra parte la enfermedad periodontal puede
ser causa de dolor local, movilidad y caída dentaria, sin reposición
de la misma, todo o cual dificultará la alimentación del
diabético obligándolo a producir cambios en sus hábitos
alimentarios que pueden desencadenar tanto hipoglucemias como hiperglucemias,
dependiendo estas, de las modificaciones producidas en el plan de alimentación.
Es importante por lo tanto realizar una cuidadosa
semiología oral en el paciente diabético con el fin de semiología
oral en el paciente diabético con el fin de detectar precozmente
la enfermedad periodontal. Existen signos que deben alertar al clínico
de la presencia de la misma y que pasamos a enumerar:
1) Cambio de color de la encía, de rosado a rojo
o púrpura.
2) Encías que sangran o se ven tumefactas.
3) Formación de pus en el surco gingival o entre
los dientes.
4) Presencia de sarro.
5) Mal aliento o mal sabor en la boca.
6) Retroceso apical de la encía.
7) Movilidad de las piezas dentarias.
8) Dolor.
En la Fig. 18 remarcamos uno de los signos clínicos
de mayor relevancia, la hemorragia gingival, en el diagnóstico de
las enfermedades periodontales. Este signo puede ser advertido por el proprio
paciente si es suficientemente informado de que las encías sanas
no deben sangrar.
En la Fig. 19 sintetizamos los diferentes estadios clínicos
de la enfermedad periodontal.
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Figura 18. Fotografian que muestra
los diferentes grados de hemorragia gingival. |
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Figura 19. Fotografia del a) encía normal;
b) papila con gingivitis (flecha); c) gingivitis generalizada; d) periodontistis. |
a) Ante un diabético periodontalmente enfermo debemos
asegurarnos un bueno control metabólico de la diabetes para
luego drivarlo al odontólogo con la prescriptión de tratamiento
periodontal.
b) Los diabéticos tratados periodantalmente que
se encuentran en fase de mantenimiento, hacen el primer control odontólogo
como máximo a los dos meses y posteriormente su periodicidad dependerá
del grado de colaboración del paciente en su higiene oral, no debiendo,
de todos modos, ir más allá de cada tres meses.
c) Los diabéticos sin enfermedad periodontal,
por ser considerado de alto riesgo en la posibilidad de desarrollarla,
deben observar los mismos cuidados orales y controles odontológicos
que los pacientes en fase de mantenimiento.
El adecuado control metabólico del paciente diabético
facilitará el logro de los mejores resultados terapéuticos
periodontales en cualquiera de sus fases, siendo posible programar el tratamiento
odontológico en estos casos dada la cronicidad de la enfermedad
periodontal.
Distinta es la conducta a seguir ante situaciones odontológicas
agudas como por ejemplo abcesos, extracciones, drenajes, etc. en donde
se impone el tratamiento de emergencia por sobre el estado metabólico
del individuo, siendo necesario, sin embargo, la comunicación entre
el odontólogo y el médico especialista con la finalidad de
llevar adelante el manejo clínico del paciente de manera conjunta.
Abcesos: Los abcesos en boca pueden clasificarse de acuerdo
a su ubicación en:
a) abcesos gingivales, de relativa rareza, se producen
cuando las bacterias invaden dos tejidos subyacentes por ruptura de la
superficie gingival durante la masticación , procedimientos de higiene
bucal (cepillado) o tratamiento dental (esquirla de amalgama).
b) abcesos periodontales, se instalan a cualquier altura
del periodonto y son consecuencia de la obstrucción de las salidas
angostas de bolsas periodontales tortuosas o muy profundas.
c) obcesos periapicales: se localizan en el ápice
de las raíces dentarias y son la agudización de un proceso
periapical (granuloma, quiste) instalado previamente como consecuencia
de necrosis pulpar producida por caries, fractura, etc. En algunas ocasiones
por proximidad pueden combinarse ambos abcesos, periodontal y periapical
y el tratamiento a seguir dependerá del diagnóstico diferencial
entre ambos.
Los abcesos agudos deben tratarse con drenaje, antibioticoterapia
y posteriormente realizar el tratamiento causal. En el caso de abceso periapical,
se debe realizar la extracción de la pieza dentaria y curetaje del
lecho o tratamiento endodóntico (tratamiento de conducto). En el
caso de un abceso periodontal se impone el tratamiento del periodonto.
En los abcesos crónicos ya fistulizados se puede comenzar el tratamiento
de la causa que le dio origen, con medicación posterior dea cuerdo
al criterio profesional.
Flemones: Es un proceso inflamatorio-infeccioso difuso
que abarca a mucosas de labios, carrillos, piso de boca, paladar blando
y lengua, pudiéndose extender por el tejido celular del cuello,
hasta el tórax.
El origen de los flemones se encuntran, en la inmensa
mayoría de los casos, en procesos inflamatorios de las piezas dentarias
(caries, dientes retenidos, fracturas, etc.). El paciente se presenta con
compromiso del estado general, fiebre, con los signos locales del proceso
inflamatorio y adenopatías.
El tratamiento consiste en antibioticoterapia según
antibiograma para posteriormente realizar la terapéutica causal.
La resistencia del huésped es un factor de peso
en el desarrollo de los abcesos y flemones presentándose con mayor
frecuencia en pacientes diabéticos mal controlados.
Fármacos de uso frecuente en odontologia:
1) Anestésicos locales.
2) Antisépticos .
3) Antimicrobianos.
4) Analgésicos – antiinflamatorios
Anestésicos locales: Se utiliza el clorhidrato de lidocaína al 2% con epinefrina en la concentración de 1/50.000. Esta asociación que potencia el efecto anestésico y permite un campo odontológico más limpio no está contraindicada en diabéticos en dosis utilizadas habitualmente.
Antisépticos: El más frecuentemente indicado es la clorhexidina para el control químico de la placa bacteriana.
Antimicrobianos: Los agentes antimicrobianos de mayor
uso odontológico son:
Penicilinas
Penicilinas semisintéticas
Cefalosporinas
Eritromicina
Espiromicina
Lincomicina
Clindamicina
Tetraciclinas
Metronidazol
Nistatina
Ketokonazol
Dentro de las penicilinas, las semisintéticas
son las más utilizadas. El aspectro de la amoxicilina cubre
gran parte de los microorganismos responsables de las afecciones bucales,
además de ser de cómoda dosificación y excelente tolerancia.
El esquema terapéutico en adultos es de 1500 mg/día por vía
oral repartidas en tres tomas. En niños se indica 35 a 75 mg/Kg/día.
La reciente asociación de amoxilina con
sulbactan, inhibidor irresvible de un amplio espectro de Betalactamasas
(IBL) permite su uso contra gérmenes resistentes tanto gram positivos
como gram negativos productores de Betalactamasas.
Las cefalosporinas constituyen outra alternativa
eficaz contra gérmenes productores de Betalactamasas.
En pacientes alérgicos a la penicilina y
sus derivados está indicado en primera instancia el uso de eritromicina
o espiromicina y de lincomicina o clindamicina en segundo lugar, con espectrosantimicrobianos
semejantes a los antibióticos descriptos anteriormente. La eritromicina
en adultos se utiliza en dosis orales de 500 mg, cada 6 a 8 horas y en
niños a rázon de 20 a 50 mg/Kg/día.
La espiromicina se utiliza con cierta frecuencia
en odontología y especialmente en procesos periodontales, debido
a la elevada concentración que alcanza en saliva. Su dosis en adultos
es de 500 mg por vía oral, cada 6 horas. En niños se indican
50 a 75 mg/Kg/día.
La lincomicina y la clindamicina se destacan por
su acción contra anaerobios gram positivos y bacteroides pero producen
con cierta frecuencia diarreas y colitis peseudomembranosas. La lincomicina
en adultos se utiliza en dosis orales de 500 mg cada 6 a 8 horas o en dosis
intramusculares de 1200 a 1800 mg diarias. En niños se prescriben
dosis de 30 a 60 mg/Kg/día.
Las tetracinas cubren un importante espectro antiinfeccioso,
incluyendo treponemas y micoplasmas además de alcanzar elevadas
concentraciones en saliva, pero el desarrollo de resistencias y sus numerosos
efectos indeseables le han llevados a un progresivo desuso.
El metronidazol tiene gran utilidad, preferentementeen
patología periodontal, por su actividad antimicrobiana contra cocos
anaerobios y bacilos anaerobios gram negativos y también contra
bacilos gram positivos formados de espora. Se la utiliza en adultos en
dosis orales de 250 mg cada 8 horas y en niños en dosis de 35 a
50 mg/Kg/día.
La nistatina y el ketoconazol por su acción
fungistástica y fungicida es útil en el tratamiento de la
candidiasis bucal.
Se recomenda la antibioticoterapia profiláctica
en el paciente diabético, toda vez que se realice una prática
odontológica por vía quirúrgica o que la misma tenga
vinculación con el hueso o corion subyacente a la encía.
El esquema profiláctico debe iniciarse 24 horas antes y continuarse
hasta 72 horas después de la práctica.
Analgésicos antiinflamatorios: En lo que
se refiere a la medicación antiinflamatoria y analgésica
debemos recordar quer es aconsejable no utilizar aquellos pertenecientes
al grupo de los salicilatos y corticoides porque aumentan los niveles glucémicos.
Los medicamentos aconsejados que no producen efectos
adversos en pacientes diabéticos son:
a) Ibuprofeno en dosis de 1,5 gr diarios repartidos en
4 tomas.
b) Naproxeno en dosis de 1 gr diario repartido en 4 tomas.
c) Fenamatos: dosificado según la droga que se
trate.
Dentro de los analgésicos puros se encuentran
el propoxifeno que se utiliza en dosis de 65 a 200 mg diarios por vía
oral y de 50 a 100 mg diarios por vía parenteral.
MANEJO CLINICO DEL PACIENTE DIABETICO
EN SITUACION ODONTOLOGICA
En caso de instrumentaciones odontológicas debemos
tener siempre presente:
a) Hora de inicio del tratamiento.
b) Tipo de anestesia a utilizar (local o general).
c) Tiempo de duración del tratamiento
d) Alimentación previa y posterior al tratamiento.
e) Fármacos que utiliza el paciente para el control
de su diabetes.
Todos estos efectos relacionados entre sí, deben
ser coordinados entre el médico y el odontólogo, debiendo
existir un intercambio de información entre ambos con el fin de
evitar complicaciones.
Siempre que sea posible se procurará un correcto
control metabólico previo al tratamiento. Frente a una terapia odontológica
de rutina de corta duración y realizada con anestesia local, se
le recomendará al paciente que se administre su dosis de insulina,
o ingiera la medicación oral habitual para luego de desayunar ser
asistido por el odontólogo en las primeras horas de la mañana.
En estos casos es también admisible que la atención
odontológica se realice después de otras comidas habituales
(como colaciones, almuerzos o meriendas) con el fin de no alterar el programa
alimentario del paciente y evitar así hipoglicemias intraterapéuticas.
Cuando es necesaria la utilización de anestesia
general, no se indicará el desayuno por lo tanto debe suprimirse
el hipoglucemiante oral y en caso de insulinadependientes no se aplicarán
la dosis matinal de insulina de acción intermedia corrigiéndose
la glucemia con insulina corriente. Es importante en estas ocasiones iniciar
el tratamiento odontológico siempre a primeras horas de la mañana
con la finalidad de interferir lo menos posible con el programa terapéutico
diabetológico diario de cada paciente.
Las sesiones odontológicas en el consultorio de
berán ser de corta duración, recomendándose que no
excedan las dos horas.
En cuando a la alimentación posterior al tratamiento
odontológico por lo general el paciente puede reiniciarla
tan pronto como pase el efecto de la anestesia. El odontólogo por
su parte indicará las modificaciones necesarias en la consistencia
de la dieta cuando el caso lo requiera. Es importante que el odontólogo
reconozca una hipoglucemia y sepa corregirla de acuerdo con la profindidad
de la misma. Un odontólogo que atienda frecuentemente diabéticos
debe incluir en su botiquín algunas ampollas de glucagón
para el caso de hipoglucemias severas.
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